BP kudu horn

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viernes, 6 de enero de 2017


Cuéntame un cuento y verás que contento.....alrededor del mundo voy


No puedo negar que la realización de estas actividades me está costando más de lo que pensaba en un primer momento. Necesito resetear el cerebro para pasar de unas disciplinas más científicas a otras más humanistas o humanas.

De datos, he pasado de trabajar con lo objetivo a algo más subjetivo; de variables cuantitativas, fácilmente interpretables, a las cualitativas, más complejas de interpretar. Pero hoy, el trabajo no trata de la interpretación de una variable, sino de hablar de parte de uno de los pilares de la transmisión del conocimiento y la tradición: la tradición oral.

Durante mucho tiempo el hombre transmitió cada una de sus inquietudes mediante la tradición oral. El idioma era hablado, y tan solo en muy contadas ocasiones, se escribía. Y siempre eran obras de una minoría cultivada. Sin embargo, el pueblo llano, inventaba obras que pasaban de generación en generación (Jones, 2002); se modificaban; se dulcificaban o recrudecían. Así, cuentos como “La Bella Durmiente” provienen de otros cuentos de tradición oral, como “Sol, Luna y Talia”, de Gianvattista Basile, autor del SXVII, que o recogió en el Pentamerón (Tatar, 2010). Este cuento recogía el sentir del pueblo en aquella época convulsa de la Italia del SXVII. Por lo tanto, podríamos decir que en aquella época los cuentos eran ”el termómetro” del sentir del pueblo, que no sabía escribir, y expresaba en los cuentos sus sentimientos. Sentimientos adultos, no de niños. Los cuentos se llaman cuentos porque etimológicamente proviene del latín  computus, cuenta. Por lo tanto, conocer los cuentos es conocer la tradición oral de cada una de las culturas.

Incluso hoy en día algunas nuevas  ediciones llaman la atención por la crudeza de sus historias y se publican noticias con titulares muy llamativos. Como ejemplo, este titular de “The Guardian”.


Pero a partir del siglo SXVII, escritores como Basille o Perrault comenzaron a recopilar estas obras y a fijarlas, a la vez que a suavizarlas.

Finalmente, los hermanos Grimm o Andersen dejaron resueltos los cuentos como historias para niños, una vez que los cuentos habían perdido su sentido de “sentir” del pueblo, típico de juglares y cuentacuentos.

Por lo tanto, los cuentos son importantes ya que recogen el sentir, el acerbo de la cultura popular de muchos siglos. Y conocer y sentir esos cuentos, es conocer esa cultura popular, como ya he comentado antes.

Por otra parte, y debido a su amplio recorrido histórico, los cuentos contienen numerosos personajes pseudohistóricos, leyendas, mitos y clichés históricos que muchas veces son imprescindibles de conocer así mismo la cultura e incluso la historia de un país.

Así, los gnomos y los trolls de la cultura nórdica o las leyendas artúricas de Inglaterra son ejemplos que se han perpetuado en el tiempo en base a cuentos populares recogidos en el folklore del país.

Pero éste es únicamente el caso de Europa.

En otras culturas la literatura o la cultura folklórica ha sido, y es, la única forma de transmisión oral de su historia, mitos y leyendas, ya que estas culturas carecen de escritura. Es el caso de muchas tribus centro y sudamericanas, donde tan solo muy recientemente se ha compilado su tradición oral.

En el continente asiático, la fijación de la tradición oral fue muy anterior, a la europea. Así, en fechas tan tempranas como 1100 ya se habían compilado cuentos en China, Japón y la India. En este último caso, el libro, el Panchatantra, es conocido como una de las joyas de la literatura india, cuyo origen es muchísimo anterior, y que trataba de ser un manual de formación para futuros príncipes. Por lo tanto, los cuentas también se utilizaron para formar a las élites de algunos países asiáticos.

Resumiendo, y recomendando la lectura del libro “psicoanálisis de los cuentos de hadas”, de Bettelheim, la importancia de conocer, trabajar y disfrutar de os cuentos de hadas reside en que:

a.       Hacer que se desarrolle nuestro pensamiento,  especialmente nuestra imaginación, y por ende, nuestro cerebro.

b.      Afrontar y entender lo que sentimos y pensamos frente a diversos sentimientos, como el amor, el odio o el rencor, o frente al devenir de la vida (nacer, crecer, envejecer,  morir), o frente a determinadas acciones o conceptos, como el desprecio, la ira o el respeto.

c.       Hacer suyos los principios de la sociedad, así como las bases de la convivencia y el respeto hacia sí mismos y a los demás,. De esta manera, el alumno establecer á su propia moralidad y escala de valores (educación en valores).

d.      Escuchar los cuentos (aprender a aprender) hará que estos sean  parte integrante de nuestro acervo cultural, y por lo tanto, de nuestra vida. De esta manera desarrollaremos s gusto por la literatura (aprender a querer los libros).

e.      Aprender a enfrentarse a la la vida y la muerte y a todo lo que las rodea (dolor, pena, lamento) de una manera natural. Si exiten relatos bellos que contienen estos hechos conjuntamente y hacen del mundo un lugar más hermoso, seremos capaces de situar lo importante más allá de nosotros mismos.

f.        Creer en los finales felices, y así pensar que las acciones justas y buenas tienen una recompensa (lo justo prevalece). De esta manera entenderán que las buenas acciones nos ayudarán a elegir el camino correcto en toda situación. En definitiva, nos ayudar a empoderarnos como héroes del día a día.

Y también, por supuesto, está el mero acto (o hecho) de contar y escuchar el cuento. En este acto, realmente una comunicación, incluso un diálogo (¿cómo que un diálogo?) entre el “cuentacuentos” y los “escuchacuentos” donde fluye el saber popular, las emociones (es vital que el narrador empatice con el cuento y sea capaz de “transmitir” al alumno), se establecece un intercambio de cultura y emociones. Seremos partícipes del diálogo observando el lenguaje corporal de nuestros alumnos, y especialmente sus caras.

El cuento es un contenedor, pero también el vehículo de transmisión de la sabiduría popular. Y adquiere su razón de ser cuando es contado oralmente, no cuando se lee. La emoción es un ingrediente implícito al cuento.

Volviendo a Europa, para seguir la evolución de los personajes de cuento podemos recurrir a algunos libros. En mi caso, he consultado “Los cuentos de hadas clásicos anotados”, de María Tatar. Cayó en mis manos de manera fortuita, ya que, como tantas otras veces en estos meses, mi camino estaba errado y daba palos de ciego buscando los orígenes de los cuentos folklóricos europeos, sin saber que la Dra Tatar, de la Universidad de Oxford, había realizado el trabajo. Nuevamente Irune me sacó del error.

Parece que los cuentos han perdido vigencia en los adultos, pero personalmente no lo siento así.  De hecho, el comienzo de los cuentos, ese mítico “érase una vez….”, o ese otro “……hace ya mucho tiempo…..” están entre las muletilla que empleamos cuando queremos que alguien escuche lo estamos contando.

Incluso el comienzo del Quijote, con ese “………no ha mucho que vivía…….” Intenta rememorar la fórmula tradicional del cuento.

Y hoy en día, series  de televisión como “Érase una vez…”, o películas como la saga de Star Wars “Hace mucho tiempo en una galaxia muy muy lejana…..”  también nos hacen rememorar ese idea del cuento, de la tradición oral,  a través de las imágenes.

Citando a Bettelheim “ ……si no disponemos de fantasías que nos den esperanzas, tampoco tendremos la  fuerza necesaria para enfrentarnos a las adversidades . La infancia es el período de nuestra vida en el que más deben alimentarse esas fantasías.

Nosotros damos impulso a las fantasías de nuestros niños, les permitimos que dibujen lo que quieran o se inventen historias, Pero si carecen de la fantasía heredada, es decir, de los cuentos populares, no podrán por si solos inventar historias que les ayudan a vencer los problemas que se les presentan. Todos los relatos que ellos puedan crear serán únicamente expresiones de sus propios deseos y ansiedades”.

Por lo tanto, jamás podremos decir no a la tradición oral contada por una voz y modulada por los sentimientos que transmite.

A continuación os presento tres cuentos de tres continentes diferentes. Uno europeo, clásico, en su versión de los hermanos Grimm; otro asiático, parte de un libro antiquísimo que recopila cuentos de la tradición oral hindú, y que un sacerdote unió como parte de los valores para educar a los príncipes; y un tercer cuento sudamericano que presenta la tradición oral de los indígenas prehispánicos, que transmitían todo mediante la palabra.

¿Y por qué hago esta compilación tan ecléctica?

En primer lugar, porque leer cuentos de diferentes países es realizar un viaje alrededor del mundo. Es leer la tradición, la cultura y la historia popular compiladas.

Por otra parte, el lenguaje es muy diferente. Del estilismo de los Grimm, al preciosismo de los hindúes o a la claridad de los amerindios.

Pero el cuento será muy diferente de acuerdo a quien lo lea. Realmente, si leemos un cuento, debemos creer el cuento. Si no, la magia de la palabra, no se producirá. Y por eso, los cuentacuentos, los buenos cuentacuentos, son tan escasos.

He encontrado muchas versiones de los cuentos que he estado testando en inglés, y muchas de ellas perfectamente documentadas. Sin embargo, esto no ha sido así en castellano. Muchas de las versiones son muy dudosas. Es muy curioso, sorprendente. Y la verdad, no tengo razón real que lo justifique.

Pero, vamos al núcleo de la actividad propuesta.

En primer lugar, os propongo “la Bella Durmiente”.  Para mí, es el cuento de cuentos y os lo propongo en primer lugar y como representante de los cuentos folklóricos europeos.

Contiene todos los ingredientes que nos gustan. Un príncipe y una princesa perfectos, aunque algo “bobos”, según las normas actuales; una mala malísima; mucha magia, buena y mala, y un final feliz.

A su vez, os propongo dos versiones.

La primera. Una versión completamente fiel al original. Y una segunda contemporizada, aunque respetando completamente el original.

La Bella Durmiente/ la pequeña Briar-Rose

Este cuento es más conocido como “La Bella Durmiente”, también se le conoce como “La Espina de la Rosa”, fue publicado en 1812. Existe otra versión del escritor francés Charles Perrault, publicado en 1697.

Esta versión la he obtenido de  la edición de “Cuentos de los Hermanos Grimm” Editorial Digital. Imprenta Nacional. Costa Rica, y dice así:

“Hace muchos años vivía un rey y una reina, que decían todos los días: -¡Ay, si tuviéramos un hijo! -y no les nacía ninguno; pero una vez, estando la reina bañándose, saltó una rana en el agua, la cual le dijo: -Antes de un año verás cumplido tu deseo, y tendrás una hija. No tardó en verificarse lo que había predicho la rana, pues la reina dio a luz una niña tan hermosa, que el rey, lleno de alegría, ignoraba que hacer y dispuso un gran festín, al cual invitó no sólo a sus parientes, amigos y conocidos, sino también a las hadas para que la niña fuese amable y de buenas costumbres. Había trece hadas en su reino, pero como sólo tenía doce cubiertos de oro, que son los únicos con que comen, una de ellas no podía asistir al banquete. Celebrose éste con gran magnificencia, y al terminarse, regaló a la niña cada una de las hadas un don especial; ésta la virtud, aquella la hermosura, la tercera las riquezas, y así le concedieron todo cuanto puede desearse en el mundo; mas apenas había hablado la undécima, entró de repente la decimotercera, deseosa de vengarse porque no la habían convidado, y sin saludar ni mirar a nadie, dijo en alta voz: -La princesa se herirá con un huso al cumplir los quince años y quedará muerta en el acto. Y salió de la sala sin decir otra palabra. Asustáronse todos los presentes, pero entró enseguida la duodécima que no había hecho aún su regalo; no pudiendo evitar el mal que había predicho su compañera, procuró modificarle y dijo: -La princesa no morirá, pero estará sumergida en un profundo sueño por espacio de un siglo, del cual volverá, trascurrido este tiempo.

El rey, que quería evitar a su querida hija todo género de desgracias, dio la orden de que se quemasen todos los husos de su reino; pero la joven se hallaba adornada de todas las gracias que la habían concedido las hadas, pues era muy hermosa, amable, graciosa y entendida, de manera, que cuantos la veían, sentían hacia ella el mayor cariño. Mas al llegar el día en que cumplió los quince años, dio la casualidad de que se hallase sola en palacio por haber salido el rey y la reina; comenzó a recorrer aquella vasta morada, deseosa de saber lo que contenía y vio una tras otra todas las habitaciones hasta que llegó a una torre muy elevada; subió una estrecha escalera y llegó a una puerta, la cual no se tardó en abrir, dejándola ver una pequeña habitación, donde se hallaba una anciana con su huso hilando con la mayor laboriosidad. -Buenos días, abuelita, -dijo la princesa-, ¿qué haces? -Estoy hilando, -contestó la anciana haciendo una cortesía con la cabeza. -¿Qué es eso que se mueve con tanta ligereza? -continuó diciendo la niña; y fue a coger el huso para ponerse a hilar; pero apenas le había tocado, se realizó el encanto y se hirió en el dedo. En el mismo instante en que sintió la cortadura fue a parar a su cama, donde cayó en un profundo sueño, el cual se extendió a todo el palacio. El rey y la reina, que habían entrado en aquel mismo momento se quedaron dormidos, igualmente que toda la corte; también se durmieron los caballos en la cuadra, los perros en el patio, las palomas en el techo, las moscas en la pared, y hasta el fuego que ardía en el fogón dejó de arder, y la comida cesó de cocer, y el cocinero y los pinches se durmieron por último, para que no quedase nadie despierto. Cesó también el viento y no volvió a moverse ni aun la hoja de un árbol de los alrededores del palacio. No tardó mucho en nacer y crecer un zarzal en torno de aquel edificio, el cual fue haciéndose más grande cada día hasta que le cercó por completo, de manera que ni aun su techo se veía, y solo los ancianos del país podían dar alguna noticia de la hermosa Briar Rose que se hallaba allí dormida; pues con este nombre era conocida la princesa, y de tiempo en tiempo venían algunos príncipes que querían penetrar a través de la zarza en el palacio, mas les era imposible, pues las espinas se cerraban fuertemente, y los jóvenes quedaban cogidos por ellas, no pudiendo muchas veces soltarse, de modo que morían allí. Trascurridos muchos, muchos años, fue un príncipe a aquel país y oyó lo que refería un anciano de aquella zarza, detrás de la cual había un palacio, en el que dormía desde el siglo anterior una hermosa princesa, llamada Briar Rose, y con ella estaban dormidos el rey y la reina y toda la corte. Añadió además haber oído decir a su abuelo que muchos príncipes habían tratado ya de atravesar por el zarzal, pero que no lo habían podido conseguir, quedando en él muertos. Entonces dijo el doncel: -Yo no tengo miedo y he de ver a la bella Briar Rose. El buen anciano quiso distraerle de su propósito, mas viendo que no lo conseguía, le dejó entregarse a su suerte. Pero precisamente entonces habían trascurrido los cien años y llegado el día, en el cual debía despertar, Briar Rose. Cuando se acercó el príncipe a la zarza, la halló convertida en un hermoso rosal, que abriéndose por sí mismo le dejó pasar cerrándose después. Llegó a la cuadra y vio dormidos a los perros y caballos, miró el techo y vio a las palomas con la cabeza debajo de las alas, y cuando entró en el edificio, notó que las moscas estaban dormidas en las paredes, el cocinero se hallaba en la cocina en actitud de llamar a los pinches, y la criada estaba cerca de un gallo que parecía dispuesto a cantar. Fue un poco más lejos y vio en un salón a toda la corte dormida, y al rey y a la reina durmiendo en su trono. Fue un poco más allá y todo se encontraba tranquilo, sin que se oyese el menor ruido, hasta que al fin llegó a la torre y abrió la puerta del cuarto en que dormía Briar Rose. Quedose mirándola, y era tan hermosa, que no pudo separar sus ojos de ella; se inclinó y le dio un beso, pero apenas la habían tocado sus labios, abrió los ojos Briar Rose, despertó y le miró con la mayor amabilidad. Bajaron entonces juntos y despertó el rey y la reina y toda la corte y se miraron unos a otros llenos de admiración; despertaron los caballos en la cuadra y comenzaron a relinchar, y los perros ladraron al levantarse y las palomas que se hallaban en el techo sacaron sus cabecitas de debajo de sus alas, miraron a su alrededor y echaron a volar; las moscas se separaron de las paredes, el fuego se reanimó y se puso a chisporrotear en la cocina y se coció la comida; el cocinero dio un cachete a cada pinche, los cuales comenzaron a llorar, y la criada despertó al canto del gallo. Celebrose entonces con grande magnificencia la boda del príncipe con Briar Rose y vivieron felices hasta el fin de sus días.”

Como vemos, los verbos están en constante perífrasis, y el lenguaje presenta algunos arcaicismos.

En cambio, esta versión presenta un texto completamente modernizado.


Hace muchos años vivían un rey y una reina quienes cada día decían: "¡Ah, si al menos tuviéramos un hijo!" Pero el hijo no llegaba. Sin embargo, una vez que la reina tomaba un baño, una rana saltó del agua a la tierra, y le dijo: "Tu deseo será realizado y antes de un año, tendrás una hija."


Lo que dijo la rana se hizo realidad, y la reina tuvo una niña tan preciosa que el rey no podía ocultar su gran dicha, y ordenó una fiesta. Él no solamente invitó a sus familiares, amigos y conocidos, sino también a un grupo de hadas, para que ellas fueran amables y generosas con la niña. Eran trece estas hadas en su reino, pero solamente tenía doce platos de oro para servir en la cena, así que tuvo que prescindir de una de ellas.


La fiesta se llevó a cabo con el máximo esplendor, y cuando llegó a su fin, las hadas fueron obsequiando a la niña con los mejores y más portentosos regalos que pudieron: una le regaló la Virtud, otra la Belleza, la siguiente Riquezas, y así todas las demás, con todo lo que alguien pudiera desear en el mundo.


Cuando la décimo primera de ellas había dado sus obsequios, entró de pronto la décimo tercera. Ella quería vengarse por no haber sido invitada, y sin ningún aviso, y sin mirar a nadie, gritó con voz bien fuerte: "¡La hija del rey, cuando cumpla sus quince años, se punzará con un huso de hilar, y caerá muerta inmediatamente!" Y sin más decir, dio media vuelta y abandonó el salón.


Todos quedaron atónitos, pero la duodécima, que aún no había anunciado su obsequio, se puso al frente, y aunque no podía evitar la malvada sentencia, sí podía disminuirla, y dijo: "¡Ella no morirá, pero entrará en un profundo sueño por cien años!"


El rey trataba por todos los medios de evitar aquella desdicha para la joven. Dio órdenes para que toda máquina hilandera o huso en el reino fuera destruido. Mientras tanto, los regalos de las otras doce hadas, se cumplían plenamente en aquella joven. Así ella era hermosa, modesta, de buena naturaleza y sabia, y cuanta persona la conocía, la llegaba a querer profundamente.
Sucedió que en el mismo día en que cumplía sus quince años, el rey y la reina no se encontraban en casa, y la doncella estaba sola en palacio. Así que ella fue recorriendo todo sitio que pudo, miraba las habitaciones y los dormitorios como ella quiso, y al final llegó a una vieja torre. Ella subió por las angostas escaleras de caracol hasta llegar a una pequeña puerta. Una vieja llave estaba en la cerradura, y cuando la giró, la puerta súbitamente se abrió. En el cuarto estaba una anciana sentada frente a un huso, muy ocupada hilando su lino.


"Buen día, señora," dijo la hija del rey, "¿Qué haces con eso?" - "Estoy hilando," dijo la anciana, y movió su cabeza.

"¿Qué es esa cosa que da vueltas sonando tan lindo?" dijo la joven.

Y ella tomó el huso y quiso hilar también. Pero nada más había tocado el huso, cuando el mágico decreto se cumplió, y ella se punzó el dedo con él.

En cuanto sintió el pinchazo, cayó sobre una cama que estaba allí, y entró en un profundo sueño. Y ese sueño se hizo extensivo para todo el territorio del palacio. El rey y la reina quienes estaban justo llegando a casa, y habían entrado al gran salón, quedaron dormidos, y toda la corte con ellos. Los caballos también se durmieron en el establo, los perros en el césped, las palomas en los aleros del techo, las moscas en las paredes, incluso el fuego del hogar que bien flameaba, quedó sin calor, la carne que se estaba asando paró de asarse, y el cocinero que en ese momento iba a jalarle el pelo al joven ayudante por haber olvidado algo, lo dejó y quedó dormido. El viento se detuvo, y en los árboles cercanos al castillo, ni una hoja se movía.

Pero alrededor del castillo comenzó a crecer una red de espinos, que cada año se hacían más y más grandes, tanto que lo rodearon y cubrieron totalmente, de modo que nada de él se veía, ni siquiera una bandera que estaba sobre el techo. Pero la historia de la bella durmiente "Preciosa Rosa," que así la habían llamado, se corrió por toda la región, de modo que de tiempo en tiempo hijos de reyes llegaban y trataban de atravesar el muro de espinos queriendo alcanzar el castillo. Pero era imposible, pues los espinos se unían tan fuertemente como si tuvieran manos, y los jóvenes eran atrapados por ellos, y sin poderse liberar, obtenían una miserable muerte.

Y pasados cien años, otro príncipe llegó también al lugar, y oyó a un anciano hablando sobre la cortina de espinos, y que se decía que detrás de los espinos se escondía una bellísima princesa, llamada Preciosa Rosa, quien ha estado dormida por cien años, y que también el rey, la reina y toda la corte se durmieron por igual. Y además había oído de su abuelo, que muchos hijos de reyes habían venido y tratado de atravesar el muro de espinos, pero quedaban pegados en ellos y tenían una muerte sin piedad. Entonces el joven príncipe dijo:

-"No tengo miedo, iré y veré a la bella Preciosa Rosa."-

El buen anciano trató de disuadirlo lo más que pudo, pero el joven no hizo caso a sus advertencias.

Pero en esa fecha los cien años ya se habían cumplido, y el día en que Preciosa Rosa debía despertar había llegado. Cuando el príncipe se acercó a donde estaba el muro de espinas, no había otra cosa más que bellísimas flores, que se apartaban unas de otras de común acuerdo, y dejaban pasar al príncipe sin herirlo, y luego se juntaban de nuevo detrás de él como formando una cerca.

En el establo del castillo él vio a los caballos y en los céspedes a los perros de caza con pintas yaciendo dormidos, en los aleros del techo estaban las palomas con sus cabezas bajo sus alas. Y cuando entró al palacio, las moscas estaban dormidas sobre las paredes, el cocinero en la cocina aún tenía extendida su mano para regañar al ayudante, y la criada estaba sentada con la gallina negra que tenía lista para desplumar.

Él siguio avanzando, y en el gran salón vió a toda la corte yaciendo dormida, y por el trono estaban el rey y la reina.

Entonces avanzó aún más, y todo estaba tan silencioso que un respiro podía oirse, y por fin llegó hasta la torre y abrió la puerta del pequeño cuarto donde Preciosa Rosa estaba dormida. Ahí yacía, tan hermosa que él no podía mirar para otro lado, entonces se detuvo y la besó. Pero tan pronto la besó, Preciosa Rosa abrió sus ojos y despertó, y lo miró muy dulcemente.

Entonces ambos bajaron juntos, y el rey y la reina despertaron, y toda la corte, y se miraban unos a otros con gran asombro. Y los caballos en el establo se levantaron y se sacudieron. Los perros cazadores saltaron y menearon sus colas, las palomas en los aleros del techo sacaron sus cabezas de debajo de las alas, miraron alrededor y volaron al cielo abierto. Las moscas de la pared revolotearon de nuevo. El fuego del hogar alzó sus llamas y cocinó la carne, y el cocinero le jaló los pelos al ayudante de tal manera que hasta gritó, y la criada desplumó la gallina dejándola lista para el cocido.

Días después se celebró la boda del príncipe y Preciosa Rosa con todo esplendor, y vivieron muy felices hasta el fin de sus vidas.

¿Qué actividades propongo?

En primer lugar, tengo que elegir un curso al que contar el cuento.

Puesto que es un cuento clásico, con final feliz, lo podemos contar de primero a tercero de primaria. Sin embargo, ciertas palabras, como huso, o la redacción del primer cuento, más clásica, podrían ser impedimentos. Por lo tanto, yo escogería la segunda opción de cuento que propongo, y se lo leería a alumnos de segundo o tercero de primaria (Gross, 1999).

Porque, ¿cuál o cuáles son los temas que presenta el cuento?

En primer lugar, el amor y el odio. El amor de los padres a su hija, de las hadas a Rosa, del príncipe a Rosa. El odio, de la decimotercer hada (hasta el punto de desear, y casi perpetrar la muerte de rosa).

La confianza, casi candidez, e inocencia, de Rosa, hacia todo y todos (está sobreprotegida, pero muestra pureza de corazón), frente a la actitud retorcida del hada despechada (se siente humillada por no tener un plato a la mesa).

Y por último, la protección frente a las desgracias. Las hadas tratan de protegen, o sobreproteger a rosa con conjuros, pero Rosa no se enfrenta realmente a la realidad, y está inerme frente a ella.

Otros posibilidades, como la predestinación (vas a morir si o si), o la penitencia (tienes que cumplir 100 años e sueño), las dejaría completamente abandonadas, ya que pienso que se deben de abordar a otras edades (Smith y Mc Sherry, 2004).

En cuanto a la historia, no soy partidario e hacer adaptaciones a las obras de literatura. Se escribieron de una manera, y aunque lo que voy a decir suene controvertido, me parece que si hemos buscado las fuentes de la información, hacer ahora adaptaciones no es una buena opción. Creo que existen suficientes cuentos como para tratar los temas que tengamos en la cabeza sin tener que realizar adaptaciones.

Lo que si que veo oportunos es no usar partes completas, si son moralizantes e impiden el discurrir normal del pensamiento del alumno.

Pero, ¿realmente podemos tratar la temática del cuento a estas edades?

Si buscamos en las teorías psicoevolutivas, a esta edad, los alumnos presentan las siguientes características, establecidas en un mapa de ideas, vemos que si, que los alumnos son capaces. Distinto sería, por ejemplo, si la Bella Durmiente muriese. A esta edad, un cuento no puede acabar mal (Bettelheim, (2012).


Para comenzar con las actividades propiamente dichas, en primer lugar, exploraría los conocimientos previos. Preguntaría a los alumnos para que me contasen los cuentos de hadas que conocen, y el que fuese más conocido, les pediría que lo contasen con sus propias palabras por grupos (en una de 24 alumnos, seis grupos de cuatro alumnos).

Inmediatamente tras el cuento, pediría una retroalimentación, que sería que me contasen su personaje favorito; el personaje que menos les gusta; los animales que aparecen……..

También, que hagan expliquen cómo imaginan  ellos que son las hadas.

Y quizá, según  vaya transcurriendo la asignatura, después de contar algunos cuentos, podría tomar una segunda vertiente:

                   a. Que alguno de los alumnos nos cuente su cuento favorito, insistiendo en que lo tiene que contar, vivir, y no solo leerlo. Para ello es muy importante inflexionar la voz, entonar y tener una cadencia determinada. Hay alumnos que pueden, y otros que no.
                  b. Que inventen un final, un principio o un nudo de un cuento de acuerdo a lo que más les guste, para que el cuento sea suyo.
Igual que los cuentos han evolucionado a lo largo del tiempo de acuerdo a los gustos de los oyentes, nosotros podemos evolucionar los cuentos de acuerdo a los gustos de nuestros alumnos.
Quizá este sea el punto que más pueda atraer a los alumnos, aunque debemos tener cuidado con no concentrar en exceso una posición muy egocentrista en los cuentos.

En cuanto a actividades más entroncadas con los valores, podríamos hablar de la ayuda a los compañeros,  de la confianza y la desconfianza, o del amor y el odio. Todos estos son valores que se encuentran en el cuento y que debemos hacer arraigar en nuestros alumnos.

Creo que este puede ser un buen punto para tratar así mismo el comportamiento posesivo de los niños frente a todo.

En cuanto al tratamiento y desarrollo de las tertulias dialógicas asociadas al cuento, creo que en primero y segundo de Primaria, y volviendo a las teorías psicoevolutivas anteriormente expuestas, los niños no son capaces de establecer un diálogo continuo y franco, si no que todo girará alrededor de ellos, por lo que será mejor llevar a cabo un diálogo en el que los alumnos terminen una frase abierta de acuerdo con sus gustos o ideas, o jugar a sinónimos y antónimos según los valores que se encuentran en el cuento, o realizar preguntas abiertas muy estudiadas para evitar que todo se reduzca al mi.


En cuanto al cuento del Panchatantra, he elegido el cuento VII,

“La garza, el pez y el cangrejo”.

Os lo propongo como imágenes, ya que el libro escaneado, de 1949, no se puede encontrar online en ningún otro formato. Hace poco se ha publicado una nueva edición del libro, pero aun así,  tampoco se puede conseguir en descarga.

Pero, ¿qué es lo interesante de esta edición?

Que está directamente traducida del sánscrito, la lengua en la que está escrita la transcripción de estos cuentos, por lo que, en principio, no caben demasiadas diferencias con el original.

Creo que uno de los puntos que debemos explotar a la hora de ofrecer contenidos a los alumnos es la motivación y la sorpresa. Por lo tanto, si  proyectamos a los alumnos la versión original, podremos engancharles y sorprenderles

Y más aun, si  nos aprendemos las primeras líneas y las leemos.





¿Qué actividades propongo?

Este cuento, por la manera en la que está escrito, así como por ser “muy real”, se presta más para alumnos de  quinto o sexto de primaria. Así mismo, está cargado de enseñanzas adultas (Gross, 1999).

En este caso, propongo eliminar desde “Y Varahamihira ha dicho:”, así como las recomendaciones 211, 212, 213 y 214, que son las enseñanzas que incluyen los monjes sobre el cuento.

Pero ¿Por qué es realmente adecuado?  Según el siguiente mapa de ideas, que desarrolla el contenido del desarrollo psicoevolutivo de los niños a esta edad, el cuento es adecuado.


En cuanto a los temas que trata, destaca ante todos la traición. La traición de la garza a los peces.

Así mismo el engaño. El engaño de la garza a los peces y del cangrejo a la garza, para aparecer como inocente cuando iba a matar a la garza

Pero no es lo mismo engaño, el de la garza a los peces, que astucia, el de los cuervos ante la serpiente o el del cangrejo a la garza.

Pero no es fácil de interpretar.
Siempre me han gustado los cuentos de animales, y a los niños les encantan (Bettelheim, 2012). Además, creo que a este cuento se le puede dar la suficiente vida como para ser el vehículo para varios tipos de actividades literarias.

Lo primero, será cómo contar el cuento. En mi caso comenzaría proyectando las primeras líneas en sánscrito   Y tras el primer momento de sorpresa, podemos preguntarles el origen del alfabeto. Posiblemente ninguno conozca el sánscrito, pero saldrán seguro algún otro, como el cirílico o el chino. Y podremos hablar de sistemas de escritura diferentes al latino.
¿ Y esto, es literatura?
A mi juicio, si. El contexto en el que se escribe un a obra forma parte de su esencia. Y, en este caso, conocer el motivo por el cual se escribió esta obra es una manera de aprender a entenderla.
Por otra parte, debemos dejar a nuestros alumnos elegir escuchar el cuento de la manera que más les guste. Y si lo quieren escuchar como "príncipes hindúes", es una opción.
Pero también podemos  intentar buscar interpretar el cuento con otro tipo de situación, como interpretar esta misma situación como si fuese una película de polis y cacos, o en un castillo de la Edad Media. Se trataría de hacer una adaptación de la obra, como se hace en otros muchos clásicos.

Si les logramos captar la atención, podemos llevar a cabo la actividad, siempre con sus palabras.

Por último, y dentro del lenguaje, hay varias palabras desconocidas. Podemos preguntar a los alumnos su posible significado, por una parte, y preparar un puzle por equipos que se soluciona buscando las soluciones por Internet.

Por otra parte, el cuento también habla de la vida y de la muerte, así como de la traición. Por lo tanto, estos valores pueden estar bien para crear una dinámica de role playing, es decir un debate, Puede ser tanto un debate con portavoces como un juicio a la garza (por cierto, es garza, no grulla), o como otro con el título ¿La Naturaleza es traicionera? ¿La Naturaleza es cruel? analizando los porqués de esta situación en relación a cada uno de sus personajes.
Sobre esta base, iría llevando las intervenciones (debate dirigido) hacia si el hombre es traidor o cruel, si más o menos que la naturaleza, por comparación, y por último, las causas por las que los hombres podemos serlo, así como cómo poderlas eliminar, o al menos revertir a los comportamientos mucho menos nocivos para nuestros semejantes.

Así mismo, les propondría plantear otro cuento, en la que los animales del cuento se deban de comportar como realmente se deberían de comportar, según ellos, los humanos.

También intentaría trabajar sobre la traición, el engaño, la astucia…….y sus semejanzas y diferencias.

Todo ello para comprender el por qué del comportamiento de los animales en un cuento que parece infantil.

Y por último,  os propongo un cuento de una comunidad indígena de Perú, los candoshi.

La Sachavaca

Este es un cuento presentado de manera muy peculiar.

En primer lugar proponemos la transcripción fonética a sistema latino (y no al sistema fonético internacional), por lo que podemos usarlo, de nuevo, para captar la atención de los alumnos.

Y por otra, la traducción al castellano utiliza los nombres vernáculos de animales, plantas y otros objetos usados en Perú.




¿Qué actividades propongo?

El cuento es de difícil entendimiento por la aparición de localismos y por el tipo de redacción, típica de Sudamérica, por lo que su uso ha de ser  sexto de primaria (Gross, 1999).

Pero, ¿pueden los alumnos de esta edad afrontar este reto? La respuesta es si, una vez que observamos el mismo mapa de ideas que en el caso anterior.

En este caso no realizaría ningún cambio en el cuento, ya que permite un trabajo muy interesante en las áreas que deseamos desarrollar.

Los temas principales del cuento son el respeto, frente al desprecio y al daño, y la deidad como impartidor de justicia.

 El cuento se presta a trabajar la vertiente internacional del castellano, sobre todo en Iberoamérica.

Podemos comenzar el cuento en candoshi simplemente para explicar que este pueblo ha usado el lenguaje oral y los cuentos para pasar su saber ancestral de una generación a otra, ya que no poseen escritura.

Les contaremos el cuento, y, al finalizar, les preguntaremos por qué piensan que los candoshi lo han escrito, es decir, el por qué del cuento.

Cuando tengamos el por qué, intentaremos contar el cuento con muestras propias palabras, sin localismos ni giros sudamericanos, expresándolo todo con sus propias palabras.

Y ya que es el tema del cuento, podremos hablar también sobre el respeto a los compañeros y a los demás, así como a no hacer daño.

Incluso, si los alumnos  se dan cuenta e interpretan bien el cuento, podríamos hablar sobre el bulling, ya que dentro de los  animales del ecosistema del río, la sachavaca (el tapir amazónico), hace bulling (maltrata físicamente) al motelo (tortuga denticulada o morrocoy) y a la raya de agua dulce.

Otra posible actividad es un debate en el cual los tres personajes, del cuento hablen de por qué cada uno tiene esa actitud ante los compañeros de charca, y el resto de los compañeros faciliten maneras de actuar, consejos o modos de ser para comportarse de la manera que ellos consideren adecuada.



Bibliografía

Bettelheim,  B (2012) Psicoanálisis de los cuentos de hadas. Ed Planeta. Barcelona

Grimm, J; Grimm W (2013) Cuentos de los Hermanos Grimm.  Editorial Digital. Imprenta Nacional. Costa Rica


Gross, CG (1999). Brain, visión, memory. Tales in the history of neuroscience. A Bradford Book. The MIT Press. Cambridge and London.

Jones, SS (2002) The Fairy Tale: The Magic Mirror of the Imagination. Routledge. Taylor & Francis. New York and London
Hinson, M.E. (2008) Zitimina Koko. Cuentos folklóricos de los Candoshi.  Comunidades y culturas peruanas Nº4.  Tercera edición. Instituto Lingüístico de Verano. Lima.

Nolazco, J (2016)  Desarrollo cognitivo del niño. Entrada: UNIDAD III EVIDENCIA 3


Características del infante de 6 hasta 11 años - Ciclo 3, 4 y 5. http://descogdelni.blogspot.com.es/2016/06/unidad-iii-evidencia-3.html

Purnabhadra;  Hertel , J (1908) The Panchatantra,. A collection of ancient hindu tales in the recension, called Panchakhyanaka, and dated 1199 AD, of the Jaina monk, Purnabhadra. Harvard University. Cambridge. Massachussetts.
Purnabhadra, (1949). Panchatantra o cinco series de cuentos orientales. Jose Alemany Bolufer (Ed) .Ed.Partenón, Buenos Aires.
Smith, J; McSherry, W (2004). Spirituality and child development: a concept analysis. Journal of advanced nursing 4(3):307–315
Tatar, M (2002) The annotated classic fairy tales. VW Norton & Company. New York and London
Tatar, M (2004) Los cuentos de hadas clásicos anotados.  Ed Crítica. Colección Ares y Mares.

Tatar, M (2010) Why Fairy Tales Matter: The Performative and the Transformative. Western Folklore. 69(1): 55-64




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¿Qué hay realmente en Simón, Simón?


¿Por qué lo he escogido?


Me declaro lector compulsivo. Leo todo cuanto llega a mis manos. Por formación, he leído mucha “literatura” científica, tanto libros y manuales, como artículos. Y todos ellos tienen sus propias normas y estilos.
Y por otra parte, me encanta la literatura convencional.  Soy fanático de la literatura de corte histórico.
Mi afán como lector es el de aprender y a gozar de la belleza del lenguaje. Y como tal, pensaba que ese era el objetivo que me debía marcar
Pero en el caso de literatura infantil y juvenil,  la verdad es que la desconozco por completo. Con 8-9 años leía a Verne y Salgari, que eran mis autores de cabecera, e incluso mis profesores de EGB me instaban a leer y paladear Larra o Bécquer en quinto de primaria.
Por lo tanto, interpretar este tipo de lectura es completamente nuevo para mí. De hecho, estaba completamente equivocado en mi planteamiento.
Así que, tras pedir consejo (más bien ayuda urgente), a nuestra profesora, ella me proporcionó el que creyó más adecuado para el análisis. De hecho, una vez leído pienso que fue un préstamo ”envenenado”, ya que por los años que han transcurrido desde la primera edición, todos los baremos por los que se regía el libro han cambiado y las pautas de cálculo de edad y de idoneidad no son los que aparecen. De hecho, he llegado a la conclusión de que en este libro nada es lo que parece.

FICHA DEL LBRO:
Título: Simón, Simón.


Autor: Emilio Sanjuán.
Editorial : Bruño.
Año y edición: primera edición, julio 1989; trigésima edición, julio de 2014.



Ilustrador/dibujante: Javier Zabala.

Edad en la que me baso para realizar este análisis:

Para realizar esta elección me tengo que basar en la psicología evolutiva. Para ello, y como en otras ocasiones, los diagramas de Nolasco pueden ser muy adecuados. Así que, los añado a continuación:




Una vez que conocemos los criterios adecuados para discriminar las necesidades de necesidades de cada edad, podemos trabajar sobre lo que el libro ofrece a los alumnos que lo lean.
¿Y qué ofrece el libro a sus lectores?
                  a. La  necesidad de ser uno mismo como parte de la aventura del yo personal (podemos hablar de una autoafirmación infantil, sin ser consciente de lo que hace realmente ni con rasgos  de rebeldía de la personalidad.
                  b. El respeto de la realidad individual. Eres lo que eres.
                  c. La permanencia del uso de la imaginación y la creatividad (pensamiento divergente). 
¿Por qué las cosas siempre se han de hacer del mismo modo? ¿No se pueden proponer otras maneras de hacer las cosas?
                  d. El uso de situaciones abiertas donde prima la transmisión activa de valores mediante la reflexión. Este punto viene a ahondar el punto previo.
Por lo tanto, y después de valorar las necesidades los niños a diferentes edades, pienso que el libro puede estar dirigido a los alumnos de 10 y 11 años de edad.

Además, es muy común en los libros de literatura infantil y juvenil que los protagonistas tengan la misma edad que la de los lectores potenciales del libro, como se indica en los apuntes de la asignatura. Y el protagonista, Simón comienza quinto curso de Primaria, por lo que el libro se supone que está dirigido a lectores de 10-11 años.

La corroboración por parte de la psicología evolutiva reafirma, así mismo, esta indicación.

Formato:

El libro es un libro de los llamados “de bolsillo”, de tapa blanda (llamada técnicamente cartoné), sin ningún tipo de alarde. El papel es de gramaje normal, aunque lo suficientemente rústico como para soportar el baqueteo de los niños.
La encuadernación también es muy correcta y parece soportar muy bien el uso infantil.
El tamaño, DIN A-5 (lo que antes se llamaba medio folio o cuartilla), hace que el libro sea manejable para niños, además de que su grosor, unas 100 páginas, también lo hacen ligero.



La tapa es de color verde “botella” y sobre este color las letras en blanco. Este color dicen que relaja. La tipografía principal y las secundarias están correctamente maquetadas.
Tanto en la portada como en la contraportada aparecen dos dibujos a color. Sobre el color verde no se aprecia realmente bien  ni la figura, ni  la estructura del dibujo, dado que se trata de un dibujo acuarelado con los bordes muy difusos.
Quizá otro color de fondo en la zona del dibujo resultaría más indicado para destacar lo llamativo del dibujo.
Así mismo, el uso de un dibujo más general, y no de un pasaje concreto del libro, resultaría, así mismo, más adecuado.
Creo que las ilustraciones, si bien presentan pasajes de la acción de cada capítulo, no se adecuan a la edad de los lectores potenciales, resultando excesivamente infantiles, estando un tanto anticuadas.
Hoy en día la figura  que gusta a los alumnos de quinto de primaria es otra, casi tan esquemática como la historia y que permite a los lectores sumergirse en la historia y hacer coprotagonistas de ella a quienes ellos quieren imaginar  (Colomer, 1998; Casanueva Hernández, 2008).
Como ejemplo, os ofrezco una de las ilustraciones, para que valoréis si estáis o no de acuerdo con mi comentario.


Las actuales ilustraciones de Zabala se dirigen directamente hacia la esquematización, y si bien están dirigidas a un público más adulto, bien podrían servir para ilustrar cuentos, como en el caso de los gatos.

                            



Por último, la estructura narrativa de las ilustraciones diverge de la estructura del relato literario.
Si nos fijamos, parece que don Arnulfo, el profesor, es el protagonista de la historia, ya que ocupa la mayor parte del espacio y de cada una de las viñetas, muy por encima del espacio ocupado por Simón.
Este error en el uso del espacio destinado a cada uno de los personajes es bastante llamativo, y puede hacer que el lector no se sienta tan atraído por la lectura, pudiendo hacer pensar al lector infantil o juvenil en un texto poco atractivo, o no dirigido hacia ellos.

Tema principal del libro:

El tema principal del libro es el de "vivir la aventura infantil "  de una manera personal y desde la autoafirmación de uno mismo. Una autoafirmación infantil, no consciente, pero que hace que el protagonista se sienta como el quiere a pesar de que las circunstancias no favorezcan ni su expresión ni seguir siendo como eres. Pero Simón es Simón. Sin más.
La personalidad de cada uno debe de ser única y personal, y no la que te impongan los demás, a pesar de castigos, como los que le aplica el profesor con o sin razón, o de represalias, como las burlas de sus compañeros.
A pesar de lo que he mencionado antes, y solo gracias al texto, el resultado es que el lector se siente al final un poco Simón, haciendo suyos aquellos episodios en los cuales el lector se siente un poco el patoso, el torpe,  el incomprendido, el  niño al que sus nervios le traban la lengua.
De hecho, hay párrafo que se me ha quedado grabado, en el que el autor resalta que los padres de Simón querían cada vez más a su hijo tal y como era. Siendo Simón.

Este tema de que cada persona es como es, y no como quieren los demás es un tema muy adecuado en quinto de primaria, donde se comienza a moldear el carácter y se comienzan a integrar los consejos y las preferencias o los rechazos que se van presentando por parte de los compañeros de clase o del entorno en el día a día (Cerillo y Yubero; Cerillo y Padrino, 1996).
Esta reafirmación en el hecho de que cada uno es como es es muy llamativa, pero quizá quede fuera de lo que un alumno de quinto de primaria puede interpretar hoy en día.
Los temas secundarios del libro que pueden sumarse al principal son así mismo temas muy adecuados para los alumnos de esta edad, como podemos ver en Soriano, 1995, o en Colomer, 1998. Así, podemos destacar como temas secundarios:

           a.  La imaginación.  Un niño que cree que el muñeco de su hermana Rita habla o que imagina batallas espaciales en su habitación es un niño que tiene imaginación.
           b. Las consecuencias de nuestros actos. "Cada acción produce una reacción" dice uno de los principios de la física. Pero también, en la vida diaria, cada uno de nuestros actos produce una serie de consecuencias de las que debemos ser partícipes y responsables. Así, cuando el muñeco de Rita pide algo que no debe a Si´´on, éste se enfada con él y le golpea (en realidad golpea a Fita), o cuando Simón se rompe la pierna  debe hacer frente a las consecuencias de subir todos los días la escaera del colegio.
           c. El humor es uno de los ingredientes fundamentales del libro. Un humor que no es de carcajada, sino absurdo, pero humor. Así, el pasaje en que el gato arranca el peluquín a don Ataúlfo, otro profesor, o cuando las pulgas salen del terrario y comienzan a picar a la clase son humorísticas.
           d. El absurdo. Pero. a la vez, hay situaciones que no pueden ser reales, como cuando  don Anselmo pisa la carpeta que está sobre un agujero y se rompe la pierna, o cuando se enfrenta a la vaquilla en el último capítulo y acaba con la ropa hecha jirones.


  • Incluso podríamos ver la figura de don Anselmo, con su paciencia y su mano izquierda, como el profesor que permite el desarrollo de la personalidad de cada alumno sin querer cambiarla, y cortando todo tipo de burla, que podría desembocar en otros tipos de comportamiento por parte de los compañeros. De hecho, casi todos los castigos que manda a Simón los desarrolla de manera privada, sin más explicaciones a la clase (jamás lo pone en evidencia).


  • Estructura:

    La estructura narrativa del libro es un tanto atípica, ya que no se ofrecen referencias temporales, sino que el libro se basa en pequeños episodios, o aventuras, que vive Simón durante un curso académico.

    Pero el planteamiento del libro es completamente lineal. Así, presenta un planteamiento,, la presentación de Simón, un nudo, las aventuras que vive durante el curso, y un desenlace, cómo acaba el curso con su aventura con la vaquilla.

    Una buena parte de los capítulos están  situados en clases de diferentes asignaturas, como queriendo mover al lector a través de los días de clase
    Por lo que vemos, la mayor parte de las “aventuras-desventuras”” de nuestro “héroe-antihéroe”, se desarrollan en clase, lo que tiende a desdramatizar lo que sucede dentro de las clases

    Personajes:

    Tenemos al menos tres tipos de personajes
    Simón: es el protagonista absoluto del libro. Su apariencia física no aparece detallada por ninguna parte, sino que tan solo aparecen su aventuras y sus actos. De ellos se desprende que Simón es imaginativo, aventurero, desprovisto de maldad y con una cierta candidez.
    Vive en su mundo, un tanto al margen de la realidad (podríamos decir que es un "soñador", o que "está un poco en la parra"). Pero es un niño bueno, sin ningún mal de fondo, pese a los líos que monta.
    Su manera de actuar y de expresarse son propias de un niño de 10 años (Cerillo, 1996; Colomer, 1998).
    Personajes secundarios y personajes puntuales

    Tanto don Anselmo como el resto de personajes secundarios son personajes cercanos y fácilmente reconocibles para cualquier niño, no ya de diez años, sino de cualquier edad. Son profesores, compañeros de clase o gente de su círculo más cercano, por lo que cualquier niño puede verse reflejado en Simón.


    Necesidades e intereses de los lectores:

    En este sentido, el libro cubre bien las necesidades de los posibles lectores. Porque ¿qué quiere realmente un niño de 10 años?
    Un niño de esa edad quiere vivir aventuras. Y ser aventurero es una de las máximas de Simón. También les encanta manejar su imaginación, buscando y desarrollando las actividades más variopintas.(Cabrera, 2015; Casanueva, 2008)
    Así, los personajes del libro son  personajes extremadamente esquemáticos para que sea el niño, con su imaginación, el que complete la caracterización de cada uno de ellos.
    Por otra parte, ¿A qué niño, por lo general, no le gustan los animales?
    Por lo tanto,  el uso de animales como perros, gatos, pulgas, grillos, lagartos y alguno más es un recurso para captar otra vez más el interés del lector.
    Y si nos ponemos en el punto de vista del niño, funciona estupendamente. Leer este libro desde el punto de vista del niño hace que el libro te transmita todos sus valores sin moralina. Al ser todas las situaciones abiertas, hace que te des cuenta del lo que es correcto y de lo que no, y de esta manera el niño saca sus propias conclusiones (Casanueva, 2008).

    Valores y contravalores:

    Este punto ya está bastante desarrollado en  algunos de los otros epígrafes de este trabajo/reflexión.
    Si hacemos una síntesis del personaje principal, hablamos, como ya lo hemos hecho anteriormente, de héroe-antihéroe.
    Así, sus deficiencias lingüísticas, su ensoñación y su falta de corrección hacen de él el perfecto antihéroe. Y estas deficiencias, aunque en principio deberían causarle infelicidad, parece que no hacen mella en él.Por otra parte, su pureza de corazón, así como su habilidad lingüística final con la rima, dejando en evidencia al propio don Anselmo, le hacen tener esa pátina de héroe. Y él es completamente feliz cuando vive sus aventuras.
    Su antagonista, don Anselmo, es por una parte calmado, y permite que sus alumnos se expresen de forma natural como niños, aunque las consecuencias no sean las mejores.
    Pero por la otra es dejado, siempre leyendo y a sus cosas, y no atendiendo al alumno, teniendo brotes de enfado, o ira……..
    En definitiva, son humanos, con sus luces y sus sombras. Y esos brillos y oscuridades les hacen ser reales, verosímiles, el último fin de cualquier escritor (De Santiago Guervós, 2010; Cabrera, 2015)

    Lenguaje:

    Lenguaje en sí:

    El vocabulario empleado es muy simple, sin ningún problema para un alumno medio.
    Tan solo el uso de alguna palabra como ámbar puede hacer que el alumno se sienta obligado a recurrir al diccionario o a una búsqueda en Internet.
    Quizá lo más raro del lenguaje, del vocabulario, sea los nombres propios.
    Así, Anselmo, Ataúlfo, Aurelia, Felipa, Fita, o Rita no son nombres de uso común hoy en día, por lo que son ciertamente extraños acumulados en un solo texto.

    Estilo:

    El estilo del libro es muy impersonal en la manera de expresarse. No expresa las emociones ni la manera de ver la situación por parte del escritor, ni presenta las acciones con dramatismo o con fuerza. Se limita a proponerlas. Esto hace que cada una de las situaciones esté muy abierta, y que el lector juvenil se pueda sumergir en la acción.
    La editorial califica el estilo como humorístico. Sin embargo, el humor para niños de 10 años tienden a la carcajada, y en este caso las situaciones tienden más al humor absurdo, a la sonrisa, lo que no casa en modo alguno con lectores de quinto de primaria.

    Estructuras gramaticales:

    Las estructuras gramaticales son muy simples, con frases cortas, quizá demasiado cortas. No aparecen si subordinadas ni perífrasis verbales.
    Esta cierta rigidez del texto hace que aparezca plano, y carezca por completo de todo tipo de recursos que nos inviten a la especulación.  Es un texto directo, que no admite dobles lecturas. El autor dice lo que quiere, sin más interpretaciones. Pero también permite que el texto sea liviano, y que se lea de una manera rápida y muy eficaz.

    Figuras lingüísticas:

    El texto carece completamente de figuras lingüísticas. Tan solo cuando el profesor, don Anselmo, pide a los alumnos realizar un juego de rimas, aparecen cuatro versos rimando con una metáfora muy llamativa.
    “Don Anselmo, don Anselmo,
    tiene un corazón tierno,
    guardado en un termo,
    forrado con piel de paquidermo.”
    Podemos hablar de una doble interpretación de la metáfora. La propia de su caja torácica, y la otra, aun más poética, de que tiene su corazón bajo siete llaves.
    Otro juego de palabras que se realiza en el texto, y con el que pone de manifiesto las dificultades de pronunciación y memoria de Simón es el uso de “homófonos”, o al menos palabras que suenan de manera semejante, como Anselmo, Ansilio y Ansioso, o Aurelia, Lurula o Laurel. Como podemos ver, muchas de las palabras son, a su vez, inventadas.

    Y un último recurso para atraer al lector es el propio humor. Ese humor absurdo que aparece en todos los pasajes del libro.


    En conclusión, se trata de un libro muy agradable de leer, directo, con finales de capítulo muy abiertos que permiten pensar al alumno y que transmiten al mismo alumno una gran cantidad de valores.
    Además, al presentar personajes muy esquemáticos, y gran cantidad de animales, hace que la imaginación y el interés del alumno se disparen.
    Su estructura temporal,  sus personajes y su contenido en valores le hacen muy recomendable para la lectura de alumnos de 10-11 años. Aunque los valores son elementos abstractos, y según la psicología evolutiva estos contenidos se suelen interiorizar más adelante, podemos "educar " sobre estos conceptos mediante la imitación, la lectura y el diálogo.
    Pero quizá, la mayor de las ausencias que noto en el libro es la ausencia de al menos media docena de palabras que un alumno de primaria deba de buscar para encontrar su significado.
    En los últimos años se ha demostrado una falta de vocabulario muy llamativa en los alumnos cuando acaban Educación Primaria. Pero si tampoco reciben estímulos en los libros que leen para crear ese vocabulario, estamos entrando en un círculo vicioso.
    Ahondando en este tema, Olga, una de las compañeras que ha tenido la amabilidad de leerse este blog, señala la importancia de poseer y elegir con criterio el lenguaje con el que nos expresamos en clase y con el que nos dirigimos a los alumnos, compartiendo el criterio de Santiago (2010). Está claro que debemos hacernos eco de la expresión actual de la “calle”, pero también debemos de ser un faro al que los alumnos puedan dirigirse, en caso de necesidad, para apoyarse o recibir consejo.
    Y parte de ser este faro, es facilitar libros accesibles y bien redactados, adecuados para ellos.
    Lejos de ser crítico, aunque con espíritu crítico, y a modo de reflexión, creo que el uso desmedido de traducciones, especialmente del inglés, por muy bien realizadas que estén, está desvirtuando en parte nuestra forma de expresión y redacción.
    Está muy claro que el lenguaje, y por ende la literatura, son dinámicos, en constante cambio y transformación. Pero el abuso excesivo de ciertos giros y expresiones de origen anglosajón está minando la redacción y la expresión de los niños jóvenes (y no tan jóvenes, y entre estos últimos y mismo me incluyo), hasta el punto que muchas redacciones parecen más un compendio de English grammar and syntax.
    Hagamos que una de las competencias de los profesores sea cuidar nuestra expresión oral y escrita, y poner en valor nuestra literatura a través del uso diario del lengua



    Bibliografía consultada:
    Cabrera, María del Carmen Quiles (2015) Quién eres y de dónde vienes: señas de identidad en la literatura infantil y juvenil. Tonos Digital. 28: 1-2E.

    Casanueva Hernández, M (2008). El texto literario y el receptor infantil y juvenil. Tabanque. Revista Pedagógica. 21: 25-38.
    Cerillo, PC, y Yubero, S (1996) ¿Qué leer y en qué momento?  
    El trabajo es muy apreciable, y los autores son sólidos. Sin embargo, no se encuentra el origen de la publicación, aunque se referencia que parte del trabajo se ha publicado previamente en:
    Cerrillo, PC. y García Padrino, J (1996): Hábitos lectores y animación a la lectura. Universidad de Castilla-La Mancha (Ed). Universidad de Castilla la Mancha. Cuenca.
    Colomer, T (1998) La formación del lector literario. Narrativa infantil y juvenil actual. Fundación Germán Sánchez Ruipérez.

    Nolazco, J (2016)  Desarrollo cognitivo del niño. Entrada: UNIDAD III EVIDENCIA 3


    Características del infante de 6 hasta 11 años - Ciclo 3, 4 y 5. http://descogdelni.blogspot.com.es/2016/06/unidad-iii-evidencia-3.html
    De Santiago Guervós, J (2010). La competencia cultural en la competencia comunicativa: hacia una comunicación intercultural con menos interferencias. Monográficos marcoELE. 11, 113-130. Descargado desde: http://www.marcoele.com/descargas/11/05.de-santiago.pdf el 14/10/2016
    Soriano, M (1995) La literatura para niños y jóvenes. Guía de exploración de sus grandes temas. Ediciones Colihue.